Palabras finales del acusado
Martes 29 Diciembre 2009
Diré mis últimas palabras ante este tribunal como terapeuta, quienes tenemos el compromiso de expresar la verdad que emana de nuestro corazón.
Más de una vez en lo laboral me he definido como ingeniero de profesión y terapeuta de vocación y esta doble “militancia” ha estado presente los últimos 25 años de mi vida. Si tuviera que hacer un balance, mi tiempo dedicado al campo de la psicología y el desarrollo personal debe superar en unas 2 a 3 veces lo dedicado a la ingeniería. Agradezco a la existencia la oportunidad de desarrollar mi vocación sin fines de lucro y centrado en ayudar a aliviar el sufrimiento de muchas personas.
Paradójicamente, considero los Rituales de Ingesta de San Pedro como la cima de mi trayectoria como terapeuta… un trabajo riguroso, profundo y desarrollado prolijamente. Si nos lo hubiéramos propuesto, hubiésemos tenido aquí a la totalidad de los participantes de estos rituales declarando a favor de la defensa, pero no nos pareció necesario.
También debo decir que el grado de excelencia alcanzado en estos Rituales fue gracias al valioso aporte y buen complemento que tuvimos con mi compañera Loreto. Una mujer extremadamente sensible, delicada, intuitiva y muy maternal… características que jugaron un rol fundamental en estos Rituales, pero que al mismo tiempo le impidieron llegar hasta el final de este proceso judicial.
La palabra transpersonal significa aquello que está más allá de la persona, por lo que mi opción de participar en este juicio no solo obedece a motivaciones personales. Siento una responsabilidad social de aportar a que en este país, como se ha hecho en muchos lugares mundo, se acoja el valioso aporte de las medicinas tradicionales. Este propósito es lo que realmente a motivado no solo mi presencia, sino la de todos testigos de la defensa, que desinteresadamente han querido contribuir con esta causa.
Antes que nada soy un testigo directo de las bondades de esta medicina ancestral de la cual me siento profundamente agradecido.
Hace tan solo unos años atrás, en este país se miraba con recelo y sospecha el surgimiento de las mal llamadas terapias alternativas. Digo mal llamadas porque la palabra “alternativa” tiene una connotación excluyente: o lo uno o lo otro; hoy somos muchos los que preferimos el concepto de medicinas complementarias, que enfatiza una comprensión incluyente: lo uno y lo otro. La realidad es que hoy cuesta encontrar una clínica privada o un hospital público en que no se ofrezcan, junto a las metodologías clásicas, algunos de estos tratamientos complementarios.
Pero estas situaciones de hecho ya están siendo absorbidas por las instituciones formales y son muchas las carreras universitarias del área de la salud que incluyen en sus mallas curriculares el entrenamiento y formación en técnicas complementarias… hemos avanzado y sueño con el día en que esta distinción entre medicina clásica y complementaria se diluya completamente para hablar de una medicina única e integral.
En este juicio se ha mencionado varias veces el centro Takiwasi, patrocinado por la Organización Mundial de la Salud y financiado por el gobierno Francés, como un referente en lo que se refiere al uso de las medicinas tradicionales del amazonas… paradójicamente, durante el periodo que este proceso judicial se ha desarrollado, dicho centro recibió el premio nacional del Ministerio de Salud del Perú por su aporte a la salud mental.
En lo que se refiere a rehabilitación de drogadictos, los métodos clásicos arrojan estadísticas de un 20% de efectividad con tratamientos que duran en promedio 5 años. Las estadísticas de Takiwasi, utilizando plantas con principios psicoactivos, arrojan resultados de un 70% de efectividad en plazos de 9 meses. Se verifica así una poderosa herramienta para contrarrestar el daño a la salud pública que ocasiona el narcotráfico.
Termino refiriéndome a un aspecto cultural que me parece estar en el trasfondo de este proceso judicial.
En la tradición amazónica (y también en las tradiciones indígenas del norte de nuestro país) estos Rituales son considerados sagrados, son parte central de su tradición milenaria. Esto es sumamente comprensible, porque la sanación que experimentamos a través ellos, la mayor de las veces pone fin a un largo sufrimiento físico, emocional, mental o espiritual; lo cual es percibido como una bendición.
Desde esta perspectiva considero una dolorosa ofensa, que hiere el alma de nuestras propias raíces culturales, que estos Rituales se hayan llegado confundir con el narcotráfico… desde el punto de vista de la psicología social, resulta completamente imposible lograr una auténtica integración con los pueblos indígenas, si previamente no se respeta y acoge su valioso legado.
Con mi corazón y conciencia puesta en los pueblos originarios, particularmente del amazonas, humildemente pido perdón si cualquiera de mis conductas o actitudes contribuyeron a esta lamentable confusión.
3 Comentarios »