DESARROLLO INTEGRAL

Hoy por hoy son muchísimas las propuestas en el campo del desarrollo humano que declaran su intención de un abordaje integral, que incluya las diversas dimensiones del ser y la existencia, para encauzar adecuadamente los procesos de crecimiento en una dirección sanadora y evolutiva. Tanto en el mundo de la psicoterapia como en el de las tradiciones espirituales, se está madurando la comprensión de lo que puede ser una complementación sinérgica, cuando distintos enfoques y aproximaciones se articulan en forma coherente al servicio del desarrollo de la conciencia… así, van quedando atrás las tendencias excesivamente especializadas y exclusivistas, para dar paso a visiones holísticas e integradoras.

El desafío en este sentido no es solo juntar y combinar métodos y practicas para el desarrollo psicoespiritual, sino integrarlas en un modelo más amplio que permita establecer las relaciones conceptuales y metodológicas, a fin de dar organicidad, dirección y efectividad al trabajo con los procesos de crecimiento.

Para este objetivo, nos sumamos a las ya muchas las personas que consideran a Ken Wilber como uno de los pensadores contemporáneos más brillantes y lúcidos de nuestra historia y a su modelo del conocimiento denominado “Visión Integral”, como una síntesis magistral entre la sabiduría perenne y la ciencia moderna. Dicho modelo articula e integra, en forma rigurosa y consistente, visiones aparentemente contrapuestas en un marco comprensivo más amplio y profundo, disolviendo las contradicciones y posibilitando la integración con sólidas bases científicas. En sus más de 30 años de trayectoria, el pensamiento y modelo de Wilber se ha ido desarrollando en paralelo con su aplicación a diversos campos del conocimiento (psicología, sociología, antropología y otros) permitiendo obtener conclusiones y avances notables en cada uno de dichos dominios; conjuntamente, el modelo mismo se ha ido enriqueciendo y generalizando hacia niveles de mayor abstracción, que actualmente posibilitan su aplicación a cualquier área del conocimiento.

En lo que a nuestro quehacer se refiere, nos apoyamos en lo que fueron las primeras investigaciones de Wilber y desembocaron en su propuesta de una “Psicología Integral”. Con ella, y tras el reconocimiento de una estructura holoárquica de los niveles de conciencia, fue posible establecer un marco comprensivo que abarca desde la psicología clásica hasta la transpersonal, pasando por los valiosos aportes de la psicología humanística… en definitiva, un metamodelo amplio y abarcativo que posibilita un entendimiento y un accionar auténticamente integral, apoyado por una diversidad de métodos y técnicas provenientes de tanto de la psicología occidental como de las tradiciones espirituales chamánicas y de oriente.

Pero la misma envergadura de las investigaciones de Wilber han hecho que sus propuestas se mantengan en un plano principalmente conceptual, abstracto y genérico; y sean formuladas en un lenguaje eminentemente académico. De allí que nuestra tarea haya sido y esté siendo complementar la riqueza teórica de la “Psicología Integral” de Wilber, con la experiencia práctica acumulada en muchos años de trabajo e investigación en el campo de la psicoterapia y el desarrollo personal-espiritual, para ir plasmando un modelo operativo, que incorpora y sistematiza los elementos técnicos y metodológicos necesarios para hacer del desarrollo integral una realidad aplicable.

La primera versión de este Modelo Operativo del Desarrollo Integral la formulé en el año 1997 y, a partir de entonces, lo hemos ido enriqueciendo tanto con los aportes teóricos y metodológicos surgidos en estos años, como a la luz de la experiencia de su aplicación en variados contextos y situaciones.